Editorial

Ejemplo a seguir: si la municipalidad no lo hace, los vecinos lo hacen

Hay situaciones que deberían llamar la atención de nuestras autoridades, pero que, lamentablemente, muchas veces pasan desapercibidas. Una de ellas es lo ocurrido en la urbanización 21 de Abril, donde los propios vecinos decidieron hacer lo que durante mucho tiempo no hicieron las autoridades: recuperar un espacio público que permanecía abandonado.

Los residentes de la zona B no esperaron más. Se organizaron, reunieron aportes, convocaron a personas comprometidas y pusieron manos a la obra para recuperar el Parque de la Paz y la Amistad. El resultado está a la vista: doce postes con luminarias que ahora permiten que este espacio pueda ser utilizado durante las noches con mayor seguridad y tranquilidad.

No se trata solamente de colocar luces. Se trata de recuperar un lugar que pertenece a todos, devolverle vida y demostrar que cuando existe organización y voluntad se pueden conseguir resultados. Los vecinos también han realizado trabajos de embellecimiento, instalado elementos ornamentales y elaborado murales, demostrando que sienten como propio el lugar donde viven.

Esta iniciativa merece ser reconocida y, sobre todo, imitada. En tiempos en los que abundan las quejas por el abandono de parques, calles y espacios públicos, los vecinos de 21 de Abril han demostrado que la ciudadanía también tiene un papel fundamental en la construcción de una mejor ciudad.

Sin embargo, tampoco debemos perder de vista el otro lado de esta historia. No debería ser necesario que los vecinos tengan que financiar con sus propios recursos la iluminación de un parque público. Mantener y recuperar estos espacios forma parte de las responsabilidades de las autoridades municipales. La participación ciudadana debe ser un complemento de la gestión pública, no un sustituto de ella.

Cuando una comunidad tiene que organizarse para conseguir lo que corresponde a la municipalidad, algo está fallando. Y las autoridades deberían preguntarse por qué los vecinos han tenido que asumir tareas que deberían estar contempladas dentro de una gestión municipal eficiente.

Lo ocurrido en 21 de Abril constituye, por ello, una doble lección. Primero, para los ciudadanos, porque demuestra que la organización vecinal puede transformar realidades y recuperar espacios que parecían condenados al abandono. Segundo, para las autoridades, porque evidencia que existe una ciudadanía dispuesta a trabajar, colaborar y aportar, pero que también espera que quienes gobiernan cumplan con sus obligaciones.

El denominado Grupo Paz y los vecinos que se han sumado a esta iniciativa han demostrado que la solidaridad todavía puede convertirse en una fuerza transformadora. Su trabajo no debe quedar reducido a una experiencia aislada. Otros barrios podrían tomar este ejemplo y organizarse para cuidar sus parques, recuperar áreas comunes y fortalecer la convivencia.

Pero tampoco debemos acostumbrarnos a que los ciudadanos hagan lo que el Estado no hace. Una ciudad necesita autoridades responsables, pero también ciudadanos comprometidos.

Si la municipalidad no lo hace, los vecinos han demostrado que pueden hacerlo. Ahora corresponde a las autoridades recoger el mensaje, atender las necesidades pendientes y demostrar que también pueden estar a la altura del esfuerzo de quienes, con sus propios recursos, están demostrando cuánto quieren a su barrio y a su ciudad.

El Parque de la Paz y la Amistad hoy tiene nuevas luces. Ojalá estas luces también sirvan para iluminar la responsabilidad que tienen nuestras autoridades con todos los espacios públicos de Chimbote.