Noticias Locales

Advierten grave riesgo por ocupación de la quebrada San Antonio en Nuevo Chimbote

    Arquitecto Edgar Tapia alerta sobre el peligro que representa la ocupación informal del cauce y pide intervención urgente de las autoridades para
      evitar una nueva emergencia como la ocurrida en 2017.

La ocupación progresiva de la quebrada San Antonio, en el distrito de Nuevo Chimbote, representa un riesgo latente para cientos de familias y para importantes sectores de la infraestructura urbana, advirtió el arquitecto Edgar Tapia, quien planteó la necesidad de una intervención urgente y multisectorial para evitar que esta zona vuelva a convertirse en escenario de una emergencia de grandes proporciones.

Tapia sostuvo que la quebrada San Antonio constituye un cauce natural destinado a conducir las aguas de escorrentía provenientes de las zonas altas durante episodios de lluvias intensas. Sin embargo, en los últimos años se ha producido una ocupación progresiva de este espacio por familias que han instalado viviendas precarias y, en algunos casos, construcciones de material noble.

Según el especialista, esta situación se habría intensificado desde el año 2023, particularmente en sectores próximos a la intersección de la avenida Central y la Vía de Evitamiento. La consolidación de estas ocupaciones no solo incrementa la exposición de las familias asentadas, sino que también altera el funcionamiento natural del cauce y genera riesgos para las zonas urbanas colindantes.

El arquitecto recordó que durante el Fenómeno El Niño Costero de 2017 la activación de quebradas provocó inundaciones y daños en diversos sectores de Nuevo Chimbote, demostrando la capacidad destructiva de estos eventos. En ese contexto, consideró que mantener libre el cauce de la quebrada San Antonio debe ser una prioridad dentro de las políticas de prevención y gestión del riesgo de desastres.

Entre los principales peligros identificados se encuentran las inundaciones súbitas, el represamiento y desborde de las aguas, la pérdida de vidas humanas y daños en viviendas, vías y otros servicios públicos. A ello se suma la acumulación de residuos sólidos en las áreas ocupadas, situación que podría obstruir el paso del agua y agravar las consecuencias de una eventual activación de la quebrada.

Tapia también cuestionó la falta de una intervención efectiva de las autoridades y señaló que la prevención debe involucrar a la Municipalidad Distrital de Nuevo Chimbote, la Municipalidad Provincial del Santa y el Gobierno Regional de Áncash, con el acompañamiento de las entidades vinculadas a la gestión del riesgo de desastres.

Como medidas inmediatas, propuso garantizar la intangibilidad del cauce, impedir nuevas ocupaciones, fortalecer la fiscalización urbana y evaluar mecanismos de reubicación de las familias asentadas en zonas peligrosas. Asimismo, planteó desarrollar estudios hidrológicos actualizados que permitan determinar las obras necesarias para mejorar el drenaje y reducir la vulnerabilidad del sector.

El especialista remarcó que el problema no debe ser abordado únicamente cuando se produzca una emergencia. Advirtió que permitir la consolidación de viviendas en el cauce significa aumentar progresivamente la exposición de la población y trasladar un problema de hoy a una eventual tragedia del mañana.

“Las evidencias técnicas, legales y sociales están sobre la mesa”, sostiene Tapia, quien considera que las autoridades deben actuar con decisión y responsabilidad para evitar que Nuevo Chimbote vuelva a enfrentar las consecuencias de un fenómeno natural que, como quedó demostrado en 2017, puede activarse de manera repentina y generar graves daños.