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PTAR II SIN TERRENOS

  • La esperada Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR II) de Chimbote y Nuevo Chimbote vuelve a tropezar con el mismo problema que ha marcado buena parte de su historia: demoras, observaciones y trámites que no terminan.
  • Esta vez la advertencia proviene directamente de la Contraloría General de la República, que identificó una situación adversa por la falta de saneamiento de los terrenos.

La esperada Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR II) de Chimbote y Nuevo Chimbote vuelve a tropezar con el mismo problema que ha marcado buena parte de su historia: demoras, observaciones y trámites que no terminan de destrabar el proyecto.

Esta vez la advertencia proviene directamente de la Contraloría General de la República, que en el Informe de Hito de Control N.° 040-2026-OCI/5303-SCC identificó una situación adversa que afecta la continuidad del proceso y podría comprometer el logro de los objetivos del proyecto.

El órgano de control es categórico al señalar que existe “demora en la subsanación de las observaciones por parte del consultor implementador y demora en la revisión y comunicación de las observaciones por parte del PNSU”. El resultado de esta cadena de retrasos es concreto: se está postergando la aprobación del Servicio 3 y existe el riesgo de retrasar el inicio del procedimiento de selección para contratar la elaboración del expediente técnico y la ejecución de la obra.

El problema adquiere mayor gravedad porque no se trata de una consultoría menor. El Ministerio de Vivienda contrató a Fichtner Water & Transportation GmbH para la implementación del programa PTAR II mediante un contrato suscrito en diciembre de 2023 por €8 millones 98 mil 832,06, con un plazo de 94 meses, además de seis meses opcionales.

Sin embargo, el avance no está respondiendo a las expectativas. De acuerdo con el cronograma reprogramado vigente, el Servicio 3 expediente de contratación para el diseño detallado, obra y operación asistida debía culminar el 26 de agosto de 2026, pero llegó a esa fecha todavía observado.

Y aquí aparece uno de los puntos más preocupantes del informe.

El consultor debía presentar el Informe N.° 5 como máximo el 14 de abril de 2026. Lo presentó, pero posteriormente recibió observaciones del PNSU. El 20 de mayo presentó una primera subsanación; sin embargo, el 27 de mayo el PNSU comunicó que las observaciones todavía estaban pendientes.

Desde el 28 de mayo correspondía contabilizar una penalidad por mora, según lo establecido en el contrato, debido a que el consultor no había cumplido con levantar las observaciones dentro del plazo correspondiente.

Pero la historia no terminó allí.

El consultor volvió a presentar documentación el 2 de junio. El PNSU nuevamente encontró observaciones. El 22 de junio se presentó información complementaria y, todavía el 6 de julio, el PNSU dejó constancia de que las observaciones al Informe N.° 5 persistían.

Recién el 31 de julio de 2026, Fichtner presentó nuevas correcciones y el PNSU otorgó la conformidad al Informe N.° 5 el 12 de agosto.

Es decir, un documento que debía formar parte de la ruta para cerrar el Servicio 3 terminó sometido a varias rondas de observaciones, subsanaciones y revisiones.

Pero el problema tampoco quedó limitado al Informe N.° 5. La Contraloría advierte que respecto del Informe N.° 6, el consultor tampoco había cumplido con subsanar las observaciones efectuadas por el PNSU.

La consecuencia es evidente: el proyecto sigue avanzando en el papel mientras el reloj corre y el procedimiento que debe conducir a la contratación de la obra continúa sin cerrarse.

Y hay otro elemento que tampoco puede pasarse por alto. La propia Contraloría reconoce que las responsabilidades por las demoras no corresponden exclusivamente al consultor. También identifica retrasos del PNSU en la revisión y comunicación de las observaciones.

Por ello, el problema no es solamente cuánto tarda Fichtner en corregir sus entregables, sino por qué el PNSU permite que una consultoría estratégica para Chimbote continúe acumulando retrasos y reprogramaciones.

La población de Chimbote y Nuevo Chimbote lleva décadas esperando una solución definitiva al tratamiento de sus aguas residuales. La PTAR II no puede convertirse nuevamente en una sucesión interminable de estudios, adendas, observaciones y cronogramas reprogramados.

La Contraloría ya encendió la luz de alerta. Ahora corresponde al Ministerio de Vivienda y al PNSU explicar públicamente cuánto tiempo se ha perdido, qué penalidades corresponden al consultor, qué responsabilidades existen por las demoras de la propia entidad y cuál es la nueva fecha real para iniciar la contratación de la obra.

Porque mientras los documentos siguen circulando entre consultor y funcionarios, las aguas residuales continúan llegando al mar y Chimbote sigue esperando una obra que lleva demasiados años prometiéndose.