Por: FERNANDO VALDIVIA CORREA.
Con casi la totalidad de las actas contabilizadas, Verónika Mendoza es la electa Gobernadora Regional del Cusco. La exparlamentaria encabeza las preferencias electorales con el 33.3%. En segundo lugar ha quedado relegado con 19%, Héctor Acurio de Ahora Nación, partido liderado por el Senador Alfonso López Chau, admirador del sanguinario terrorista Víctor Polay Campos.
En 2016, esta Región obtuvo S/ 1,961 millones en presupuesto (PIM). Una década después, recibe S/ 4,015 millones. En adición, a fines de septiembre pasado, INFOBAE da cuenta que en el 2025, percibió S/ 2,300 millones por canon y otras regalías, de los cuales el 22% fue para el GORE. Sin embargo, la Contraloría General de la República emitió un Informe detallando que a marzo último, Cusco tiene 338 obras paralizadas (de 2241 en total), con un gasto pagado de S/ 2,502 millones. Aunado a lo anterior, el Instituto Peruano de Economía (IPE) refiere que uno de cada dos colegios requiere ser demolido al presentar riesgo de colapso, comprometiendo la seguridad de más de 57 mil alumnos; y que menos de la mitad de los centros educativos cuenta con electricidad, agua y desagüe. Por su parte, el CEPLAN indica que la pobreza alcanza el 18.5% y los niveles de anemia infantil rozan el 53.8%.
De otro lado, la citada región encabeza el Ranking Nacional de la Corrupción 2026, con 541 procesadas o sentenciadas por ilícitos vinculados a este flagelo (14 gobernadores regionales, 102 alcaldes provinciales y 425 alcaldes distritales).
Con este sombrío panorama, reaparece en el escenario político “La Vero”. Sí, la exsecretaria de Nadine Heredia, esposa del exjefe de Estado Ollanta Humala. ¿Su mérito?. De izquierdas; amén de antifujimorista, convicta y confesa. Alentó las candidaturas a las presidenciales de Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2021), enfatizando de este último que tenía dudas, en tanto que de Fujimori, certezas. Y, ¿experiencia en gestión pública?. Cierto, no lo requiere, pues es zurda.
Como peruano siempre será mi deseo de superación y/o crecimiento de nuestros compatriotas en cada rincón del país; no obstante, dada las circunstancias políticas venideras, y teniendo en consideración que “cuando la izquierda pierde las elecciones, intenta destruir el país; ¡Cuando las gana, lo consigue”, es muy probable que estos cuatro años estarán literalmente “al rojo vivo”.

