Opinión

Áncash ante el riesgo del abandono: Siderperú, Chinecas, el Puerto de Chimbote y el silencio de nuestros representantes

Por : Walter Miguel Quito Revello

El despido de 110 trabajadores de SIDERPERÚ y los cuestionamientos sobre la gestión de CHINECAS nos obligan a mirar más allá de los problemas inmediatos. Aunque parecen situaciones aisladas, ambas pueden revelar una preocupante falta de atención hacia las actividades productivas estratégicas de Áncash.

SIDERPERÚ representa parte de la historia industrial de Chimbote y del esfuerzo de miles de trabajadores. Lo que no podemos permitir es que SIDERPERÚ termine convertida en un simple depósito de productos de acero importados, mientras se abandona progresivamente la capacidad de producir en nuestro propio país. Una siderúrgica no debe ser valorada únicamente por sus resultados inmediatos, sino también por su importancia estratégica para el desarrollo nacional.

Un país que aspira a industrializarse necesita transformar materias primas, generar valor agregado, desarrollar tecnología y crear empleos especializados. Sin una industria siderúrgica sólida, el Perú corre el riesgo de profundizar su dependencia de productos industriales extranjeros. Si la actual administración empresarial no puede garantizar la continuidad y el desarrollo de la producción siderúrgica, el Estado debe evaluar, con seriedad y transparencia, alternativas para recuperar o fortalecer esa capacidad productiva, incluida una eventual participación estatal dentro del marco constitucional. Porque el Perú no puede renunciar a su industria siderúrgica sin discutir qué pierde como nación. Defender SIDERPERÚ no significa desconocer las exigencias de la eficiencia económica, sino reconocer que el desarrollo industrial, el empleo y la soberanía productiva son asuntos de interés nacional.

CHINECAS, por su parte, constituye una esperanza para el desarrollo agrícola y la generación de empleo. Sin embargo, frente a los problemas de ambas instituciones, cabe preguntarnos: ¿quién está defendiendo realmente los intereses de nuestra región?

Lo que hoy observamos podría ser apenas un pequeño ángulo de un problema mayor: el riesgo de que Áncash pierda importancia en la agenda política nacional y  que sus principales proyectos productivos queden relegados al olvido.

Brasil utiliza instrumentos comerciales para proteger determinados productos siderúrgicos nacionales. Chile, en cambio, no pudo evitar la suspensión de operaciones de Huachipato en 2024. Estas experiencias demuestran que el desarrollo industrial requiere políticas públicas, inversión y decisiones oportunas.

El Perú necesita discutir cómo fortalecer su industria, promover la competitividad y preservar los empleos. El artículo 60 de la Constitución permite la actividad empresarial estatal bajo determinadas condiciones; por tanto, corresponde debatir las alternativas legales para defender sectores estratégicos.  Pero la preocupación no termina en SIDERPERÚ ni en CHINECAS. También alcanza al futuro de nuestra representación política.

Cuando eran candidatos, recorrían los pueblos, abrían locales de campaña y escuchaban las demandas ciudadanas. Una vez elegidos, muchos parecen concentrar su actividad en Lima, mientras la presencia política en sus lugares de origen se debilita. ¿Qué nos hace pensar que los nuevos diputados y demás representantes parlamentarios actuarán de manera diferente si no existe una exigencia ciudadana permanente? El temor es que, después de las elecciones, Chimbote, El Puerto de Chimbote  SIDERPERÚ y CHINECAS dejen de ocupar un lugar prioritario en sus agendas. Que las necesidades del puerto, los trabajadores y los agricultores vuelvan a quedar detrás de las disputas políticas de Lima.

No afirmamos que ese abandono ya sea un hecho consumado. Advertimos que las señales actuales justifican una preocupación que debe ser atendida antes de que se convierta en una realidad.

Nuestros representantes deben explicar qué harán para defender la industria siderúrgica, fiscalizar la gestión de CHINECAS y promover el desarrollo del puerto de Chimbote. También deben mantener canales permanentes de comunicación con la población y rendir cuentas de sus gestiones. Áncash no puede permitirse que sus representantes se acuerden de la región solamente cuando necesitan sus votos.

El desarrollo regional exige continuidad, compromiso y una visión de futuro. SIDERPERÚ, CHINECAS y EL PUERTO DE CHIMBOTE no son asuntos secundarios: forman parte de las oportunidades económicas de miles de familias. Si hoy no exigimos respuestas, mañana podríamos lamentar que nuestras principales demandas hayan desaparecido de la agenda nacional. Lima podrá ser la sede del poder político, pero Áncash no debe convertirse en una región olvidada por quienes recibieron su representación.