Editorial

EDITORIAL: ::: REPUDIABLE MECANISMO :::

El alcalde provincial Roberto Briceño Franco ha revelado públicamente que vendría siendo objeto de amenazas y reglaje por parte de servidores de la propia comuna provincial y que estos hechos están estrechamente relacionados con la medida radical de huelga indefinida que ha decretado el Sindicato de servidores de la mencionada comuna provincial.

El burgomaestre ha deja do entrever que no puede ser mera coincidencia que apenas se ha decretado la medida sindical aparezcan estas amenazas y videos que no han llegado a su poder de manera inopinada y subrepticia, sino que se han colgado en algunas aplicaciones de medios virtuales cuyos usuarios le han hecho llegar este material que debe ser exhaustivamente analizado por la Policía especializada.

Aunque no son amenazas directas al alcalde, este mostró desde su celular un diálogo que corresponde un grupo de WhatsApp de trabajadores del serenazgo en el que se lee palabras cargadas de lisuras y la frase “tu y tu jefe se van al suelo” que evidentemente lo asume como una amenaza en su contra.

Briceño Franco agregó también que le hicieron seguimiento y de lo cual mostró un corto vídeo donde se ve su camioneta con él en su interior y también está su seguridad los que serían baleados, según se escucha en el audio que acompañan las imágenes.

El burgomaestre considera que el mensaje de amenaza de muerte y seguimiento en su contra sería realizado por un pequeño grupo de agentes de Seguridad Ciudadana de la municipalidad y que coincide con la anunciada huelga indefinida, que programó el Sutramun para el próximo 9 de marzo.

Un grupo de resentidos e intransigentes nunca faltan en las instituciones, empero, no por ello se puede comprometer a toda el área, hecho que ha deslindado en ese mismo momento al alcalde a efectos de pretender que se ubiquen e identifiquen a los autores de estos hechos que solo tratan de influenciar y diezmar sus decisiones a propósito de la medida de fuerza que está por iniciarse.

Asumimos que la asesoría legal de la comuna provincial ya está adoptando las acciones que competen en estos casos, deberá solicitar las garantías personales para la primera autoridad de la ciudad y tiene que denunciar a los que resulten responsables, pues se hace imperativo que la unidad de alta tecnología revise esos mensajes y se determine de que aparato están saliendo.

De esa manera se puede llegar a quienes están haciendo esta trama de miedo, quienes están acostumbrados a actuar bajo el signo de la violencia y quienes piensan que lanzando bravatas se abrirán camino en sus protervos intereses.

Lo importante es que apenas ha recibido estas acciones de amedrentamiento, el alcalde las ha compartido con la prensa con la finalidad de poner en alerta lo que se viene “cocinando” a nivel de grupetes que tratan de “incendiar la pradera”, aquellos que toda la vida han ganado espacios con labores de agitación y de incitación de las masas, en este caso ante una eventual medida de fuerza que ha aprobado el Sindicato de Trrabajadores de la comuna provincial.

Justamente, en la medida que se ha relacionado un hecho con el otro, será indispensable que el secretario general del SUTRAMUN haga un deslinde respecto a estos mensajes amenazantes, aun cuando los responsables resulten siendo ajenos a su agremiación pues el mensaje se ha transmitido a través de un grupo de comunicación que forma parte de la planilla de la corporación edil.

Y es que no se puede olvidar que ya este gremio sindical ha reaccionado con violencia frente a las acciones y decisiones de la comuna provincial, existe un antecedente de este tipo registrado el año pasado, apenas a unos meses del inicio de esta administración y cuando un grupo de matones con la chapa de sindicalistas arremetieron en una sesión de concejo y estuvieron a punto de agredir a golpes al alcalde Roberto Briceño.

Esto ocurrió en el cuarto piso del Palacio Municipal y las imágenes difundidas por los medios de comunicación fueron inapelables en cuanto pudieron identificar claramente a miembros del SUTRAMUN rompiendo la puerta de la sala de sesiones e ingresando violentamente vociferando insultos contra el alcalde y los funcionarios ediles, inclusive, se recuerda que los concejales debieron hacer una suerte de muralla humana para proteger al Alcalde y por ello una regidora fue cobardemente agredida por estos patanes que nadie sabe como llevan el cliché de trabajadores.

Lo cierto es que a pesar de las evidencias y de la decisión de la administración edil de iniciar procesos disciplinarios para el despido de los agresores, no se sabe en que quedó todo este trámite y si el alcalde o los funcionarios perdonaron vidas, pues de haber sido así he allí los resultados, los belicosos se creen con derecho a seguir esgrimiendo bravuconadas y apelan ahora a las amenazas y reglajes anónimos.

Justamente, si existe este antecedente de violencia extrema, que también llegó en su oportunidad al Ministerio Público, el Fiscal de turno debe iniciar una pesquisa a efectos de establecer quienes han procedido de esta manera para influenciar en el estado de ánimo del alcalde u obligarlo a tomar medidas de acuerdo al interés de los responsables de estas bravatas.

De la misma manera no se puede soslayar la naturaleza de la protesta de los trabajadores, desde hace un año han mostrado enfrentamientos con el alcalde y los funcionarios, han reclamado el pago de incentivos aun cuando ellos no tuvieran asidero legal, como el ilegal incremento que obtuvieron luego de un convenio que suscribieran el anteaño pasado con el alcalde encargado Neptalí Briceño Porras y el cual fue desconocido por la propia Contraloría General de la República.

Ahora han retomado su accionar sindical con la negativa de la administración edil a pagarle un sueldo completo por concepto de escolaridad, pues la administración argumenta que este es una bonificación y como tal se cancela de acuerdo a los montos que señala el Ministerio de Economía y Finanzas, generándose de esta manera un nuevo frente de reclamos que ha derivado en una medida drástica como la huelga indefinida.

Las diferencias entre un gremio sindical y la patronal se discuten en una mesa, se debaten y hasta llegan a instancias judiciales, empero, de ninguna manera se puede permitir que lleguen a brotes de violencia, a repudiables mecanismos de las amenazas, de allí que se tiene que deslindar de donde salen estos mensajes que han llegado a conocimiento del alcalde y lo hacen temer por su integridad. Hay que terminar con esta suerte de terrorismo blanco que no conduce a nada y solo genera retraso.