Editorial

SALVAVIDAS PARA PESCA DE CONSUMO HUMANO

De un tiempo a esta parte la mayoría de pequeñas empresas dedicadas a la pesca de consumo humano directo  han venido enfrentando en silencio los golpes de una grave crisis económica, un trance  que ha colocado a este sector productivo prácticamente al borde de la quiebra. Por un  lado estas pequeñas empresas han tenido que enfrentar los efectos de la pandemia del covid por su propia  cuenta y, por otro, se han visto obligadas a pagar cuantiosas deudas por una serie de infracciones que precisamente  han cometido en su desesperación por sobrevivir.

En más de una oportunidad los agentes y voceros de los gremios locales y nacionales que representan a  esta actividad, han lanzado un sinnúmero de pedidos de auxilio todos ellos dirigidos al gobierno central, pero sin haber sido escuchados ni tomados en cuenta para nada. Desde que comenzó la pandemia, la mayoría de las embarcaciones de consumo humano no podían  hacerse a la mar con normalidad debido al descontrolado aumento de los costos de operación y asimismo por causa de las cuantiosas multas de las que temían ser objeto.

Esta paralización forzosa no solo ha afectado en extremo a los empresarios y tripulantes de las embarcaciones de este sector; pues en la misma medida también ha significado la desocupación de las trabajadoras que laboran en las fábricas conserveras. Tan solo en el caso de Chimbote, la crisis de la pesca de consumo humano ha causado la penuria de un universo de aproximadamente seis mil trabajadores y trabajadoras. Situación calamitosa a  la que no se pude ignorar ni dar la espalda.

Aún así, la crisis que ha golpeado a esta actividad no solamente se ha visto agravada por parte de las multas. Otro de los grandes problemas que ahonda los problemas de este sector a todo lo largo del litoral peruano, es la competencia desleal que viene de parte de las embarcaciones de pesca industrial.

No obstante que las primeras cinco millas de mar están reservadas para la pesca de consumo humano, se ha vuelto común observar que embarcaciones de pesca industrial invadan con total alevosía este espacio marítimo, utilizando además redes de cerco que arrasan con todo lo que encuentran en el fondo marino. Pero por extraño que parezca, esta competencia desleal no es motivo de una sanción análoga. Lo que significa que en asuntos de pesca, a todos no se mide con la misma vara.

Pero como quiera que no hay  mal que dure cien años  ni cuerpo que lo resista, en una decisión por amortiguar los efectos de este ya insostenible percance, el viernes de la semana pasada el gobierno ha promulgado el decreto supremo N° 007-2022-PRODUCE que autoriza, al menos  temporalmente, la reducción del monto de las multas que han sido aplicadas a las embarcaciones pesqueras y fábricas conserveras de este sector.  Y no solamente eso. También se autoriza otorgar facilidades de pago mediante cuotas escalonadas. De hecho  se trata de un salvavidas  que  permitirá mantener a flote a numerosas empresas que han  estado al borde del colapso y que ahora podrán respirar con una mayor tranquilidad.