En Sedachimbote:
Después de un largo periodo de estar navegando en un mar de tormentas, y no solo a la deriva sino también contra la corriente, ahora sí da la impresión que la empresa municipal Sedachimbote ha retomado la tranquilidad del rumbo correcto y nuevamente ha vuelto a navegar en aguas bien encausadas.
Pero dejando de lado toda comparación metafórica, ha quedado fehacientemente probado que el móvil de esta mala experiencia no han sido factores externos. Por todo lo que ha podido ver, la verdadera causa del problema siempre estuvo al interior de la empresa, concretamente en el factor humano. Si a lo largo de los últimos seis meses Sedachimbote ha vivido un vacío de gestión, con todas las consecuencias administrativas y legales que eso significa, el motivo ha sido la irregular designación de uno de los miembros del directorio y del gerente general.
En todo ese tiempo, ambos funcionarios han desempeñado sus cargos sin haber regularizado su inscripción ante la Superintendencia Nacional de Registros Públicos, SUNARP. Como es de público conocimiento, éste es un trámite elemental y de fiel cumplimiento, que toda empresa del estado está en la obligación de acatar por mandato legal. Por consiguiente, todos los documentos y actos legales que durante todo este tiempo ambos funcionarios han firmado y realizado en nombre de la empresa, carecen de validez. Increíble pero cierto.
En cualquier circunstancia, este insólito desliz podría perdonársele a una empresa informal o sin experiencia, pero no a una empresa pública de la talla de Sedachimbote que ya ha cumplido treinta años de existencia. Con mayor razón si se tiene en cuenta que más de las veces tiene que realizar esta misma gestión, que en el peor de los casos no demanda más allá de ocho días hábiles. No se entiende por eso cómo es que, con toda la experiencia de la que hacen gala, los funcionarios de Sedachimbote hayan podido incurrir en semejante omisión y provocar toda una tormenta en un vaso de agua. ¿Desconocimiento o deliberada intencionalidad?.
Lo cierto es que esta imperdonable omisión ha ocasionado innecesariamente la acumulación de deudas y la postergación de obligaciones laborales que han provocado enorme malestar dentro y fuera de la empresa. Hace una semana, después de seis largos meses, recién se ha podido enmendar esta situación.
Cabe en ese sentido hacer hincapié en las palabras de la nueva presidenta del directorio, la economista Luz Domínguez, quien ha señalado que su gestión pondrá especial énfasis en devolver a la empresa el nivel de confianza y credibilidad tan venido a menos y, hablando en términos deportivos, ha asegurado que Sedachimbote volverá a ser una empresa capaz de competir en las grandes ligas. Desde ya, cuenta con todo nuestro apoyo y aliento.
Ante los nuevos vientos que anuncian la pronta ejecución del mega proyecto de saneamiento P-TAR II, la nueva gestión de Sedachimbote va a tener que jugar efectivamente un rol protagónico y de primera línea. Lo que supone contar con un equipo de técnicos y directivos de alto nivel competitivo y que además se identifiquen plenamente con la camiseta de Chimbote. Para eso, como es obvio, el suelo tiene que estar parejo y las aguas bien encausadas.
