Opinión

Keiko, la primera mujer

Por: FERNANDO VALDIVIA CORREA.

A poco menos de una semana para el balotaje de la segunda vuelta, la campaña electoral sigue avanzando. Una encuesta reciente de IEP le dio una clara ventaja a Keiko Fujimori (36%) frente a su oponente (30%). El pasado viernes, CPI publicó sus resultados arrojando nuevamente ventaja de la hija del finado exmandatario sobre Roberto Sánchez con una diferencia de más del 3%.

En su vasto e intenso recorrido por diversas regiones del país, hay un común denominador en la lideresa de Fuerza Popular: el acercamiento con la gente. Como suelen decir los norteamericanos, el “face to face”. Ha reemplazado (obvio, no del todo) los mítines, por la caminata a varios poblados, específicamente en zonas rurales. Sí, aquellas localidades donde no llega la presencia del Estado, pero sí la carencia (en ocasiones total) de necesidades básicas (agua, luz, pistas, etc.), Fujimori anduvo ahí, repitiendo la receta exitosa de su progenitor hacía ya décadas atrás.

Y, en todos estos lugares, sonrisa, abrazos, y baile. Esto último, sin importar la música, igual le va. Sucedió en Huancayo y luego en Arequipa, por citar dos localidades, y con amplia sintonía con la población vecina. Paralelamente, dándose un momento para atender a la prensa, respondiendo preguntas, todas, sin correrse, manteniendo con ello un afinado estilo dialogante, evitando por ende la confrontación. Hasta se dio tiempo de hablar del padre de sus hijas, a quién le deseó éxitos en el proceso judicial que aún afronta, agregando conocer a su actual pareja y que “le cae bien”.

No es otra Keiko, sino la misma, aunque esta vez con madurez. Errores los tuvo, y reconoció. Declaró, por ejemplo, para el Diario El Comercio que “no fuimos obstruccionistas, pero sí confrontacionales”. Pero, también hubo ensañamiento contra ella, y de lo más descarado. Encarcelada injustamente por cerca de quinientos días, sin acusación y menos sentencia, por un delito que jamás fue delito. Y lo supimos, desde un inicio, y la respuesta en los diez años que duró la persecución fue “hay que confiar en la administración de justicia”. Hasta que de veras apareció la denominada “justicia” por obra del Tribunal Constitucional, dándole la razón porque la tuvo siempre. Estando en libertad, Fujimori no puso la otra mejilla, pero sí parafraseó “siéntate en la vereda de al frente y verás el cadáver de tu enemigo pasar”. Y no tomó mucho tiempo. E ahí a los otrora inquisidores, los expresidentes Toledo, Humala, Castillo, y Vizcarra, hoy juntos en Barbadillo. Y como dejar de lado a José Domingo Pérez, el dizque “Rey Midas del derecho”. La defensa naranja advertía de lo politizado de este exfiscal, hasta que una vez defenestrado del cargo por incompetente, asumió inmediatamente como letrado de Pedro Castillo, y a los días como el “oráculo jurídico” del contrincante convertido en izquierdista. Si hubo duda en algún momento del lawfare, Pérez Gómez se encargó de disiparlas.

Lo cierto es que Keiko Sofía Fujimori Higuchi enrumba sólidamente en las preferencias de la ciudadanía, convirtiéndose el próximo 7 de junio en la primera mujer elegida por sufragio popular.