Opinión

El tío bacán

Por: FERNANDO VALDIVIA CORREA.

A una semana de la asunción al poder, varios excandidatos han visitado a Keiko Fujimori para felicitarla por su rotundo triunfo electoral, amén de presentarles propuestas de cara al gobierno entrante. Tal fue el caso de Carlos Álvarez, sugiriéndole mayor énfasis en la lucha contra la criminalidad, con el agregado de retirarnos del Pacto de San José. O, Rafael López Aliaga impulsando proyectos de infraestructura y atrayendo inversión internacional. O, Carlos Espá reforzando el control en los penales. Gesto democrático se le denomina, y eso es saludable para el Perú, al margen de cualquier discrepancia política. Hasta el actual mandatario fue a su encuentro, a lo que la lideresa de Fuerza Popular agradeció principalmente por la celeridad en la entrega de información de los ministerios al equipo de transición.

Sin embargo, la excepción fue Jorge Nieto. Asistió, desde luego, pero no de visita, sino para exigir. Creyendo ilusamente que aún andaba en campaña y que las encuestas lo situaban en el primer lugar de preferencia, arribó a la cita literalmente en “plan divo”. Al retirarse, declaró que le comunicó que Fuerza Popular no debía tener presencia en la Mesa Directiva de ambas cámaras legislativas, proponiéndole además la posibilidad de otorgarle libertad al exmandatario Pedro Castillo para que enfrente sus juicios desde su hogar. Y, recientemente dijo que la señora Fujimori debería darle el salvoconducto a Betssy Chávez, asilada en la embajada mejicana en Lima, puntualizando que como país estamos en falta en ese tema.

A todo esto, ¿quién es realmente este comentado personaje?. Lo conocido, CAVIAR hasta la médula. Amigo de Susana Villarán, confesa corrupta de haber recibido más de US$ 10 millones de Odebrecht y OAS. Precisamente por este caso denominado “chalinas verdes”, Nieto Montesinos es imputado por la Fiscalía de cobrar US$ 120 mil de la última coimera comentada, supuestamente por haber asesorado a la exalcaldesa en su campaña a la NO revocatoria. Aunque negó los cargos, el Ministerio Público piensa distinto.

En el gobierno de PPK asumió la cartera de Defensa, puesto que dejó al enterarse que su jefe indultó al exmandatario Alberto Fujimori. Irónico que hoy, tratándose del ilustre hijo chotano, apueste por el perdón carcelario. Insisto, sangre progre corre por sus venas.

Irrumpió en la pasada lid electoral caracterizándose por usar un lenguaje entonado y gesticular; es decir, literalmente “bien floro”. Pero ese hablar interesante, en el tiempo resultaba inconsistente, como cuando entrevistado a tan solo dos días de la segunda vuelta expresó que viciaría su voto, pues ambos contendores no lo convencían. Esto provocó la airada reacción de Juntos por el Perú, que de la mano del siempre polémico José Domingo Pérez, le espetó “más Nieto y menos Montesinos”, en clara referencia a su pariente de inquilino en la Base Naval del Callao.

No obstante, esta carencia de claridad entre lo que dice y hace, viene repitiéndolo en estos días. Ante la conformación de alianzas de cara al entrante Parlamento, Ricardo Belmont (Obras) reveló que se unió a Roberto Sánchez (JPP) y Alfonso López Chau (Ahora Nación), pretendiendo incorporar a Nieto sin éxito al cancelar sin motivo hasta en cuatro ocasiones la reunión programada.

Por ello, coincidimos con el politólogo Carlos Meléndez (otro caviar por si acaso) al describirlo como “opinólogo” y no líder político.

En síntesis, si Susana era la tía regia, Nieto es el “tío bacán”.